CONTENTAMIENTO

Miércoles, Marzo 31st, 2010

contentamineto

Estamos viviendo tiempos particularmente difíciles, no solamente por el reciente terremoto que azotó a Chile, sino también porque todos hemos pasado por diferentes circunstancias dolorosas, pesadas, traumáticas que nos confrontan constantemente. Además, las réplicas del terremoto (y de otros terremotos en nuestra vida) nos hace revivirlo y se vuelve a abrir la herida y el dolor no pasa. Los efectos vuelven y vuelven.

Por ejemplo, estoy enfrentada a una situación que hace imprescindible que esté siempre bien, animosa y alerta. Mi hija mayor con un diagnóstico médico muy malo y solamente Dios puede sanarla. Los médicos no pueden hacer nada. Pero hemos decidido creerle a Dios. Pero eso demanda tomar una actitud de lucha. Cada día. A cada instante.

No podría hacerlo si Dios, mi Señor, no me diera fuerzas. He tenido un cambio bien grande. En medio de esta circunstancia tan difícil, estoy con paz y contenta. ¿Cómo pude lograrlo? ¿Cómo puedes lograrlo tu?

Recientemente, clamando a Dios por la sanidad de mi hija, vino a mi mente el episodio de aquel centurión que clama por la vida de uno de sus criados. Su fe fue tan grande que creyó que dando la orden Jesús, no había necesidad ni que fuera a verle para sanarle y Jesús se maravilló tanto por la certeza de su fe que le dijo: “Ve, y como creíste te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora.”

Sentí que esas mismas palabras me las decía a mi. Fue como una bomba. Me golpeó. ¡¡Mi fe puede salvar a mi hija!! Me deshice en lágrimas. “Señor, aumenta mi fe”. Quiero que sea tan fuerte, firme y consistente que ella sane por mi fe…. Y el Señor puso en mi corazón otra impresión: Tu fe es firme: has cambiado tu ansiedad por contentamiento.

No supe que decir.. Para mi, contentamiento era como contentarse con algo, conformarse con lo que se tiene. Era una actitud pasiva. ¿Cómo podía ser que el contentamiento fuera muestra de fe y consistencia? Me puse a buscar y halle respuestas que pueden servirte a ti hoy día ante tanto dolor, pérdidas y desesperanza.

Pablo usa el término al escribirles a los filipenses: “No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Fil. 4:11-12)

Cuando escribió esto, Pablo estaba bajo arresto domiciliario en Roma. Estaba encadenado a un soldado romano las 24 horas al día. Aún así estaba contento.

La palabra griega que se traduce por “contento” (autarkes). Significa “ser autosuficiente”, estar satisfecho” o tener suficiente”. Indica cierta independencia y falta de necesidad de ayuda, como una persona que se sostiene a sí misma sin la ayuda de nadie. Pablo estaba diciendo “He aprendido a ser suficiente en mí mismo –pero no en mí como yo, sino como un ser en el que mora Cristo y lo llena”.

Es algo que se aprende. El dijo “he aprendido a contentarme”. He aprendido a no quejarme en circunstancias adversas, con la confianza puesta en Dios, teniendo la certeza que Dios está en control y, en el tiempo debido, responde. No me había dado cuenta hasta entonces que mi carácter estaba cambiando y podía realmente mantenerme contenta aun en medio de esta gran adversidad.

Es una clave, una llave. Hasta que no aprendamos que Dios es soberano y que ordena todas las cosas para Sus propios propósitos santos y el bien de aquellos que le aman, no podremos hacer otra cosa sino angustiarnos y estar descontentos. Se debe a que queremos tener la responsabilidad de ordenar nuestras vidas y continuamente nos vemos frustrados al ver una y otra vez que no podemos controlarlo todo. Este “todo” de nuestra vida ya está bajo el control de Alguien mucho mas grande que usted o que yo.

Tienes que reconstruir tu casa, o tal vez tu matrimonio, o tu vida toda. Primero, tienes que querer reconstruir y creer que se puede y, luego, tienes que hacerlo, pero puedes hacerlo lleno de descontento, resentimiento, amargura, desaliento, o bien con contentamiento, benevolencia, paciencia, esperanza y, hasta gozo. Depende de ti.

Puedes aprender a contentarte. Mira, no significa que te “contentes con poco”, no es una actitud pasiva, sino tremendamente activa. Cada día tendrás que volver a confiar en el Señor, tendrás que volver a ponerte de pie y ejercer tu paciencia, tu determinación, tu fe en El, ya que tú no puedes controlarlo todo. Es una actitud de tu corazón. Examínalo: ¿qué hay dentro? ¿Con qué ánimo emprendes cada día la reconstrucción? Recuerda que puedes aprender, como Pablo aprendió, el arte del contentamiento. Vale la pena.

Pero si no tienes cuidado, puedes desarrollar también el hábito del descontento y la insatisfacción que te hará profundamente infeliz. La Palabra dice: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Fil. 4:7)

Da la lucha hoy día. Comienza ahora mismo a ver la vida de otra manera. ¡¡Estás vivo!! ¿No es maravilloso que en el día de hoy puedes disfrutar del sol, de la naturaleza, de la compañía de tu familia, de amigos? Hoy puedes ver, hoy puedes oír, escuchar música, hablar, caminar, moverte. “Este es el día que hizo el Señor, nos gozaremos y alegraremos en El”. (Salmo 118:24)

Y no importan tus circunstancias actuales: igual en este día gózate en el Señor por lo que tienes, no te lamentes por lo que no tienes. Gózate de cómo eres, no estés insatisfecho por lo que no eres. Desarrolla el contentamiento. No digo que tienes que aceptar lo que está ocurriendo en tu vida o que no desees un cambio, sino que disfrutes del lugar en que estás ahora, avanzando hacia un lugar mejor.

Sé estar humillado, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado así para hartura como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE. (Filipenses 4: 12-13)
Como Pablo que les escribió esas palabras a los habitantes de Filipo, también tú puedes aprender a estar contento con lo que tienes en este momento, sea mucho o poco. Puedes desear salir de tu estado, un cambio pronto, pero puedes avanzar hacia el cambio con un corazón en paz y agradecido por lo que tienes. Es Cristo quien te puede dar ese poder que te prepare para cualquier cosa. Si no te contentas con “lo poco”, Dios no podrá ponerte sobre “mucho”. Aprende que Cristo es suficiente para todas tus necesidades. Si pones a Dios primero, El te dará los deseos de tu corazón:

Mateo 6: 33 = Mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas. V. 34 = Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.

Tal vez la clave es la Gratitud. Aprender a ser agradecido por lo que se tiene. Agradecerle a Dios por estar vivo, por tener una madre o padre, hermanos, esposo. Cada uno sabe por quién agradecerle. Pero conscientemente desarrolla un corazón agradecido. A mi me ha funcionado. Cada día, a cada instante le doy gracias a Dios por todo: en un momento es por poder estar con mi hija, en otro momento es por poder ver los hermosos árboles, las flores y los frutos, por los hermanos y amigos en la Iglesia. Uno aprende a mirar la vida en una forma tan distinta si dispone su corazón a ser agradecido.

Escrito por Marlén Leyens

1 Comentario

  1. Son muy hermosas las palabras escritas, me han servido para meditar aún en medio de las circunstancias que aquejan mi vida, bendiciones


Dejar tu Comentario

* Nombre, Email, Escribe tu Comentario